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jueves, 7 de noviembre de 2013

Leyendas: El Mezquite de los Novios

Cuentan que hace más de un siglo cuando la Presa de los Serna pertenecía a la Parroquia de Calvillo, las parejas que querían contraer matrimonio, tenían que salir a eso de las cuatro de la mañana o antes rumbo a la parroquia ya que la celebración del rito se llevaba a cabo a las seis de la mañana, cabe mencionar que no existía la actual carretera que comunica la Rinconada con la Presa de los Serna, más bien tenían que irse por el antiguo camino real (por el que pasó Miguel Hidalgo) el cual se ubica en la salida al Terrero del Refugio, atravesar el predio llamado “El sapo” para encontrarse de frente con el “cerro blanco”, por aquellos tiempos el transporte era inexistente por lo que los más acomodados se iban en burro los de escasos recursos a pie, e incluso los más pobres tenían que hacer su itinerario descalzos para así una vez que llegasen a la parroquia pudiesen usar sus zapatos de boda que llevaban en algún viejo morral.
De regreso las personas les esperaban en la casa del novio o de la novia para llevar a cabo la comida que por lo general era un mole de pollo solo para vecinos y familiares cercanos de los novios.
Cuando estalló el movimiento cristero, en el centro del país la guerra fue de una manera más cruenta y algunos historiadores ubican el número de personas muertas en un máximo de 250 mil, entre civiles, cristeros y miembros del Ejército Mexicano, todos ellos muertos en situaciones realmente violentas y sangrientas.
Tal fue la situación de una joven pareja que vivió años atrás y que hoy son los protagonistas de esta historia, Margarita era hija de unos señores campesinos que vivían en un modesto “jacalito” de carrizo, madera y paja ubicado en lo que hoy es “Varas Verdes”, era una chica alegre y muy devota siempre portaba en su cuello un viejo escapulario que le había regalado su abuela antes de morir, Alberto era un hombre trabajador el cual se dedicaba a vender leña que en su burrito llevaba hasta el pueblo de Calvillo y así mantener a su padre enfermo, su madre murió de parto y su única hermana también había muerto de una extraña fiebre.
Margarita y Alberto se conocieron, se empezaron a tratar y con el tiempo se enamoraron, ambos eran buenas personas y excelentes cristianos, pero lamentablemente su amor nació en una de las peores épocas de México: durante el movimiento cristero.
En Calvillo al igual que la mayoría del país se dio la orden de cerrar los templos y se prohibió terminantemente a los habitantes practicar su religión, los sacerdotes se tenían que disfrazar y otros más esconder en las barrancas o en las casas de los fieles.


Este era el escenario en el que se desarrolló la historia de estos jóvenes, cierto día Alberto decidió dar un paso más en su relación y pidió matrimonio a Margarita, cuando escuchó la propuesta sus ojos se llenaron de lagrimas, Alberto le comentó que ya había hablado con un sacerdote que los iba a casar en el campo de manera clandestina en total secreto, el sueño de Margarita era llegar vestida de blanco al altar, pero por esos tiempos difíciles jamás pudo realizar su anhelado deseo.
Margarita aceptó casarse en el campo y se resignó a hacerlo sin ningún vestido especial, se llegó el día de la boda y ambos partieron rumbo a Calvillo al campo donde se efectuaría el casamiento, Alberto llevaba una carta escrita a mano por el cura donde este aceptaba casarlos en tal fecha desobedeciendo la ley del Estado, realizando la ceremonia en total secreto, cuando iban de camino ambos decidieron hacer un alto en un viejo mezquite que había al lado del camino allí decidieron retomar fuerzas para el camino, mientras descansaban unos militares a caballo les alcanzaron:
¿Qué hacen aquí? –Preguntaron- ¿hacia donde se dirigen? –Preguntó un militar- Alberto respondió que iban al pueblo por qué Margarita se encontraba enferma un militar descendió de su caballo y decidió revisar si Margarita tenía fiebre o algo, al hacerlo pudo ver en el cuello de la joven aquél escapulario que su abuela le regaló. ¿Eres católica? -Preguntó el militar- asustada Margarita respondió que sí con apenas un ligero movimiento de cabeza.
¿Que no saben que ahora está prohibida la religión en México? -Dijo el oficial- Margarita del terrible miedo que sintió no respondió, por lo que el militar enfurecido le dio una fuerte bofetada que hizo caer a Margarita hasta el suelo, Alberto lleno de impotencia quiso golpear al militar pero este antes le golpeo con la cacha de su rifle, al hacerlo Alberto cayó también al suelo, al caer el militar observó que algo sobresalía de entre la camisa del joven, era la carta del sacerdote y en tono déspota exigió que le dijera que era ese documento, al no recibir respuesta alguna, arrebato de entre sus pertenencias de Alberto el papel, fue en ese momento cuando el soldado descubrió que ellos a donde realmente iban era a casarse, el militar aun mas enfurecido les preguntó que donde se llevaría a cabo el rito, para así sorprender al sacerdote y darle una lección por desobedecer las leyes que prohibían las manifestaciones de culto.
Alberto y Margarita se negaron a decirle donde es que el cura les esperaba, después de insistentes maltratos y golpes el militar muy enérgico les dijo: -Se las voy a poner fácil, o el cura o ustedes, si me dicen donde les espera los dejare ir, pero si se niegan a decirlo; les mataré, juro que lo haré, Margarita solo tomó su escapulario y lo estrechó muy fuerte en su pecho llena de temor.
Ante su firme silencio el militar tomó la terrible decisión de colgarles del viejo mezquite donde descansaban, fue así como Alberto y Margarita jamás pudieron realizar el sueño de ser esposos, sus cuerpos fueron dejados colgados a manera de escarmiento para que lo vieran todos los que pasaran por el lugar.
Desde entonces a ese mezquite se le llama “El mezquite de los novios” y tras la culminación de la persecución cristera, los novios que iban a casarse durante su recorrido descansaban en ese viejo árbol en recuerdo de aquellos jóvenes que jamás realizaron su sueño.
Tiempo después también se volvió a colgar a un hombre mas de una de sus ramas, hoy en la actualidad aun existe ese árbol y hay quienes dicen que en ese lugar, se ha visto vagar el espíritu de Alberto y Margarita, otros más, sobre todo aquellos que muy temprano caminan rumbo a sus parcelas aseguran haber visto a una mujer de blanco sentada al pie del árbol, la cual desaparece apenas te acercas, algunos otros cuentan que al acercarse al árbol les avientan piedras en medio de lamentos como impidiendo que se acerquen al lugar, también se dice que al caminar por allí sienten como alguien camina a sus espaldas y al girar pueden ver a dos jóvenes tomados de la mano que les miran fijamente, son varios los testimonios sobre este árbol lleno de historia, que se localiza rumbo al “Sapo” y la “Mesa” por el viejo camino que conducía a Calvillo.
Lo que sí es verdad es que estar frente a este árbol y en este lugar transmite un clima de verdadero terror y tristeza a la vez por aquellos jóvenes novios, por eso la próxima vez que pases por este lugar y escuchas algo raro tras de ti es mejor que no gires hacia atrás porque te podría preparar una gran sorpresa el antiquísimo Mezquite de los novios.

Leyendas: El árbol de los duendes

Se cuenta que los arboles que atraen por excelencia a los duendes son las higueras, y se dice también que es muy probable que todo aquel que tenga un árbol de higos en su casa, tenga que enfrentarse algún día a estos extraños seres, pero en Presa de los Serna existe un árbol en el que se cuenta se han visto duendes pasear entre sus ramas, lo curioso del caso es que ese árbol no es precisamente un higo sino un Mezquite.
Por la calle Padre Abraham Rodríguez la cual comunica directamente al puente con la plaza y con el Santuario de Guadalupe, justo en frente de la tortillería “Serna” existe un curioso Mezquite en el que algunos de los habitantes de la comunidad aseguran haber visto pequeñas creaturas subiendo y bajando por entre su tronco y sus múltiples ramas.
Cierto día un señora caminaba a eso de las 6:00 de la mañana rumbo a la tortillería con su cubeta repleta de nixtamal, justo cuando estaba por llegar, al pasar junto este mezquite, le pareció escuchar ligeros susurros como de niños, debe ser algún pequeñín, pensó, pero también sabía que era casi imposible que algún pequeño estuviera escondido entre la hierba junto a ese viejo mezquite arriesgando algún piquete de un animal y además ¿a esa hora?
Siguió avanzando cuando sintió que justo atrás de ella había pasado alguien o algo corriendo, pensando que se trataba de alguna otra señora que iba rumbo a la tortillería decidió mirar hacia atrás pero no había nada, aunque ella claramente sintió que alguien pasó, trato de consolarse pensado que fue un gato el que atravesó la calle, decidió seguir avanzando cuando de repente sintió que algo o alguien jalaba su cubeta como tratando de arrebatársela, volvió a girar para mirar quien trataba de jugarle un abroma, al girarse pudo ver una pequeña criatura de unos cuarenta centímetros justo de tras de ella, al sentirse observado el pequeño duendecillo aventó un gran salto hacia el terreno baldío donde se encuentra el Mezquite y entre la maleza del lugar se perdió a la vista de la señora, la cual se había quedado perpleja por lo sucedido.
La señora afirma que era una creatura del tamaño de un niño de tres años de edad, pero que el rostro pareciera de un anciano de ochenta años o más, de sonrisa burlesca e incluso chimuelo, vestido en color café oscuro y con uñas bastante largas.


Cierto día también a eso de las dos de la tarde una pequeña venia de la escuela rumbo a su casa, cuando pasó por el mezquite escucho que alguien le chisteaba, el sonido parecía venir del mezquite, dice la pequeña que al girar para ver si se trataba de alguno de sus compañeros, vio un pequeño grupo de “creaturas pequeñas” que se columpiaban en sus ramas y reían sin parar como si se tratara de una fiesta, al ver el diminuto tamaño de aquellas creaturas, la niña corrió asustada, al llegar a su casa no comentó nada de lo sucedido simplemente no quiso comer y se fue adormir, dice su madre que durante varias noches despertaba diciendo que los duendes no la dejaban dormir con sus susurros y sus risas, incluso llego a decir que le hacían cosquillas y le jalaban la cobija.
Existen otros dos árboles mas en el que se afirma haberles visto también uno de esos árboles es un mezquite también y otro más un laurel. Se dice que hay dos clases de duendes, unos son juguetones y solo hacen pequeñas e inocentes travesuras, otros se dicen que son algo más agresivos al grado de golpear y rasguñar a las personas, hasta la fecha no se ha sabido que los duendes que habitan en este árbol sean agresivos, más bien parecieran inofensivos, pero para las personas que no estamos acostumbrados a este tipo de experiencias resultaría muy poco agradable, que algún día al pasar junto este árbol nos encontráramos con estas misteriosas creaturas, que parecen custodiar ese viejo mezquite denominado el árbol de los duendes.